En la sombrerería en fibras vegetales de Chile, la mayoría de los sombreros se elaboran a través de un trenzado de las fibras, siendo la trenza o cuelcha en paja de trigo la más popular. Actualmente, también se utilizan trenzados en paja teatina, hoja de choclo y pita. Además, se trabajan sombreros utilizando otras técnicas de confección, como la cestería en mimbre, la paja de trigo sin trenzar (conocida como sombrero de palo) y la pita (zona norte del país).
En la creación de chupallas, la forma más tradicional de sombrero en Chile, se emplean herramientas y técnicas específicas que son fundamentales para el proceso de confección llevado a cabo por los chupalleros/as. Estas herramientas y técnicas permiten trabajar la paja de trigo o teatina, desde la trenza realizada por trenzadores/as y conchanderos/as, hasta obtener el sombrero terminado.
A modo de ejemplo para comprender mejor las técnicas y herramientas utilizadas por los chupalleros/as en Chile, se utilizará el proceso de creación de un sombrero en paja de trigo. Es importante mencionar que los términos «trenza» y «cuelcha» se refieren a lo mismo, pero dependiendo del territorio en el que se realice el nombre puede variar; en este caso se utilizará el término “trenza”. Además, en este contexto, se referirá al chupallero en masculino, ya que este oficio es realizado principalmente por hombres y se explicará el proceso de confección del sombrero desde que la trenza está lista en adelante.
Proceso de confección de un sombrero, su técnicas y herramientas:
Estirar la trenza: Se moja la trenza con agua y se estira entre dos palos para darle uniformidad a la tensión del trenzado y se deja secar.
Machacado: Se pasa la trenza húmeda por un rodillo metálico con un mango manual que se da vueltas y que aplana la trenza dejándola más delgada y dócil para su posterior costura (hay chupalleros que tienen rodillos eléctricos). Este proceso anteriormente se realizaba con un mazo de madera golpeando la trenza (Región de Ñuble) o pasándole una piedra y estirando la trenza (Región de O’Higgins).


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Costura: “A principios del siglo XX las cuelchas y chupallas eran confeccionadas completamente a mano por mujeres de la zona (Valle del Itata)” (Silva, 2018). Éstas se cosían a mano utilizando hilo de algodón extraído de los sacos de harina, los cuales se cubrían con cera de abeja. La costura se realizaba con una aguja grande y gruesa, comenzando por la copa y terminando en el ala del sombrero. Con el tiempo, se incorporaron máquinas de coser manuales y de pedal para agilizar el proceso. Muchas de estas máquinas fueron modernizadas con la adición de un pequeño motor eléctrico.
Según Silva (2018) en la década de 1940, se introdujeron en Chile las máquinas de coser alemanas marca Grossmann, modelo Anita, para la costura de cueros y jeans. Durante los años 50, los artesanos chupalleros de Ninhue incorporaron a su labor las máquinas, lo cual hizo que la confección y venta de las chupallas se convirtiera en una actividad realizada principalmente por hombres. Desde entonces, la máquina de coser con puntada de cadeneta ha sido un elemento esencial en el estilo de costura característico de las «Chupallas de Ninhue».



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En Cutemu y La Lajuela, se pueden encontrar máquinas antiguas que han sido adaptadas con motores eléctricos. Además, se han incorporado máquinas modernas, como las que utiliza la agrupación de Trenzados de Cutemu de la marca Janome.
Lo que destaca en el uso de las máquinas de coser para la confección de sombreros es la ausencia de un cabezal que sobresalga, lo que permite dar forma al sombrero sin que la copa se vea obstaculizada por este.
A medida que la costura va avanzando, el sombrero se va probando sobre una horma para dar la costura con la talla y forma determinada por el chupallero.




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Hormado de copa: Las hormas de sombrero son una de las herramientas principales para su elaboración. Esta determina la forma, altura y talla de la copa del sombrero. Se comienza a usar en la costura de la trenza, avanzando en relación a sus dimensiones. Las hormas que se utilizan en la costura son simples en cuanto a sus ángulos, siendo estas en su mayoría redondas o cónicas con la coronilla plana. Se le llama “clocha” a la trenza cosida con la forma de copa y de ala de sombrero previo a ser hormado y planchado, y muchos chupalleros venden clochas para que luego otro sombrerero lo pueda trabajar y darle sus propias terminaciones. Debido a que el oficio de la costura de la trenza requiere de gran especialización y de años de práctica, es común que los chupalleros comercialicen clochas además de sombreros terminados.




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Para darle la forma a la copa del sombrero se realiza el proceso del hormado, que consiste en aplicar calor y vapor a la clocha con una plancha, mientras está sobre la horma. Va tomando forma con la ayuda de las manos y alguna pieza de madera.


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Encolado: Este proceso se realiza para dar rigidez a la clocha y que mantenga su forma a lo largo del tiempo. Se comienza mezclando agua con un químico especial y se hierve hasta obtener una mezcla homogénea. Posteriormente se sumerge la clocha en la mezcla, en algunos casos se aplica utilizando una brocha. La cantidad de cola que se aplica depende del tipo de sombrero a realizar, siendo la chupalla el más rígido de todos. Una vez seca la clocha, se le aplica calor y vapor para poder ser hormado y posteriormente planchado. Hay chupalleros que horman y planchan los sombreros antes de que se seque la cola.
Este proceso de encolado también se lleva a cabo en los sombreros de fieltro, donde se conoce como «engomado» y se utilizan sustancias químicas diferentes.

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Costura del tafilete o trafilete: Una vez hormada la copa del sombrero, está listo para poder coser el tafilete por su interior. Es una banda de cuero natural (usualmente badana, cuero de oveja) o sintético que se cose a mano en la parte interior del sombrero. El tafilete (O’higgins) o trafilete (Ñuble) se refieren a lo mismo y se le llama de esa manera dependiendo del territorio. Hay algunos chupalleros que realizan esta costura con una máquina de coser pero en menor medida que la costura a mano. El tafilete tiene doble función: por un lado da estructura al sombrero y por otro lado protege la cabeza del usuario para que la piel no pique contra la trenza.
Hay algunas ocasiones en que se prefiere utilizar un tafilete de textil en los sombreros, como lo hace la agrupación Trenzados de Cutemu en conjunto con la sombrerera Honra, pero este no se recomienda cuando el sombrero es “de trabajo”. El textil entrega liviandad y frescura al sombrero de paja haciéndolo muy cómodo y liviano para su uso durante los meses de verano.

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Planchado de ala: Una vez está lista la costura del tafilete, se procede a planchar el ala del sombrero. Se utiliza una pieza plana de madera llamada “formillón” que tiene la forma ovalada y la talla de la cabeza, y esta se introduce sobre el tafilete para planchar el ala. Luego, con una plancha se va dando la forma al ala del sombrero sobre un “planchador” de madera, que tiene la forma deseada del ala. Por ejemplo el ala de la chupalla está levemente inclinada hacia arriba, y esta forma se le da con el “planchador” conocido internacionalmente como “plo”.

Fotografía: Fernanda Azócar

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Algunos chupalleros miembros de la “Cooperativa de artesanos de Ninhue” mandaron a hacer una prensa hidráulica para el planchado del ala del sombrero, que a gran presión comprime la trenza del ala del sombrero dejándola uniforme y muy pareja para terminaciones prolijas.

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Adorno y terminaciones: Los adornos utilizados comunmente para las chupallas son cordones de colores como el burdeo, café, negro, gris, a los cuales se les da dos o tres vueltas y se anudan dejando los dos extremos colgando a un lado del sombrero. También se utilizan los adornos de tiento trenzado, un tipo de cuero blanco, y adornos elaborados de cuero de vacuno, cintas y cordones trenzados y anudados de colores así como también de la misma trenza de paja. La variedad de adornos depende del territorio y los insumos de los que disponga cada chupallero. Usualmente el adorno debe combinar con las tonalidades de la manta que use el huaso.
A la chupalla se le incorpora un fiador en la parte interior del sombrero que va de una oreja hacia la otra y se amarra en la nuca. Es utilizado para afirmar la chupalla y que esta no se caiga y se vuele con el viento. Este tipo de terminación se le puede agregar a todos los sombreros pero sólo se realiza en los sombreros que son para trabajar en el campo.


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Conformado: Este proceso se realiza una vez que el sombrero está terminado. Consiste en tomarle la medida al cliente con un “conformador”. Este se posa sobre la cabeza como un sombrero en uso y se ajusta a la forma y talla del cliente, para luego marcar esa forma sobre un papel y con la parte interior de la herramienta, introducirla al sombrero al igual que un “formillón” y planchar el ala. Como resultado final el sombrero queda con la talla y forma del cliente creando un calce perfecto. Este proceso es muy solicitado por los huasos y sería ideal que los chupalleros contaran con esta herramienta, que es de un alto precio y escasa en el mercado.


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Creación de nuevas herramientas de sombrerería en fabricación digital: El oficio de la sombrerería en Chile se ejerce en condiciones laborales poco favorables para los artesanos y artesanas, la comercialización de los sombreros es escasa y la valoración de los mismos en el mercado nacional es baja. La pérdida progresiva de la fuerza del oficio sombrerero ha afectado a todos los sectores que se involucran, como lo son las herramientas de sombrerería y los artesanos que las confeccionan. En consecuencia, hoy en Chile es improbable encontrar herramientas para ejercer el oficio o quien las realice, dificultando el ejercicio del oficio para quienes quieran aprenderlo creando una barrera de entrada significativa.
A raíz de esta problemática es que la sombrerera Andrea Calvo y la diseñadora Rocío Schatzke, integrantes del equipo de “La senda del Sombrero”, crearon el proyecto “Creación de herramientas de sombrerería en fabricación digital” donde a partir de las herramientas de la histórica “Fábrica de Sombreros Girardi”, crean nuevas herramientas con tecnologías como el corte láser y router CNC. A través de una alianza con el “Laboratorio de fabricación digital de la Universidad de O’higgins”, han podido llevar a cabo este proyecto que pretende entregar herramientas básicas a un grupo de artesanas en fibras vegetales, y formarlas como sombrereras. El proyecto se encuentra en una etapa inicial y ha tenido muy buenos resultados acordes a sus objetivos. Las herramientas en creación abarcan medidores, formillones, hormas y planchadores para la creación y comercialización de piezas de sombrerería.



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Bibliografía:
Guajardo, V. (2022). El uso y creación de los sombreros de teatina en la Región de O’Higgins. Proyecto Bajo la Lupa, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
Silva.P., Arce. A., Irribarra. F., Cortés. M. (2018). Chupallas de Ninhue, una denominación de origen para el Valle del Itata. Publicación digital.
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Texto: Andrea Calvo Gómez
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El sombrero – Los artesanos – Herramientas y confección – Modelos
